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Crear con la materia: un enfoque intuitivo entre pintura abstracta y escultura contemporánea

Desde siempre, la creación ha ocupado un lugar central en mi trayectoria. Desde muy joven sentí la necesidad de construir, ensamblar y comprender cómo una idea podía convertirse en un objeto tangible. El metal, la vidriería, las piezas artesanales y las formas construidas a mano alimentaron esa curiosidad inicial. El dibujo ya formaba parte de mi día a día, no como un fin en sí mismo, sino como una forma de materializar una intención, de dar cuerpo a una idea.

Con el tiempo, esta sensibilidad se afirmó hasta orientar de manera natural mis elecciones formativas. Una formación en bellas artes, en diseño gráfico, me aportó una base sólida y estructurada, pero sobre todo confirmó una necesidad esencial: una relación directa con la materia. Así fue como la pintura y la escultura se impusieron como evidencias, permitiéndome reconectar con un gesto más instintivo y libre, cercano a lo que ya me impulsaba en la infancia.


Pintura contemporánea realizada por Jonathan Pradillon.

La pintura y la escultura como campos de experimentación

En pintura, trabajo principalmente con acrílicos. Es un medio que aprecio por su rápido secado y su gran versatilidad. Según su consistencia, me permite pasar de efectos muy lisos a materias espesas, casi escultóricas. El acrílico también ofrece una gran libertad en la superposición de capas, sin perder precisión, y garantiza una buena durabilidad en el tiempo.

En escultura, mi trabajo se articula principalmente en torno a la madera y el metal. La madera es un material vivo, que ya posee sus propias líneas, vetas y direcciones naturales. A menudo, basta con seguirlas para hacer emerger una forma. El metal, por el contrario, exige un enfoque más directo. Es un material bruto y exigente, pero increíblemente liberador una vez dominadas las técnicas de soldadura. Me atrae profundamente esta dualidad: la madera que guía y el metal que se moldea.


La inspiración: entre naturaleza, color e imprevisto

Cuando comienzo una pintura o una serie, nunca intento visualizar un resultado final preciso. Existe una intención, una dirección general, pero la obra se construye principalmente a través del gesto. Dejo que la mano guíe la materia, acepto lo imprevisto y permito que la pintura se revele por sí misma. Este elemento de sorpresa es esencial en mi proceso.

El color desempeña un papel fundamental en mi trabajo. Me gusta explorar armonías cromáticas que siguen la lógica del círculo cromático o evocan fenómenos naturales como la iridiscencia de un arcoíris o los reflejos de un charco de aceite. Son elementos simples, casi banales, pero que despiertan inmediatamente un impulso creativo.

La naturaleza sigue siendo una fuente constante de inspiración. Sus texturas, contrastes y ritmos influyen tanto en mis pinturas como en mis esculturas. Una rama, una hoja o una nervadura pueden inspirar una línea pintada o una curva esculpida. Al mismo tiempo, mi trabajo escultórico dialoga con el mundo industrial y mecánico: estructuras metálicas, formas técnicas y lógica funcional. Este encuentro entre lo orgánico y lo mecánico nutre gran parte de mi lenguaje plástico.


Escultura contemporánea realizada por Jonathan Pradillon.

Un proceso creativo intuitivo y evolutivo

Mi proceso creativo nunca es fijo. La mayoría de mis obras nacen sin bocetos previos, a partir de un primer gesto, una primera marca. Dejo que los materiales interactúen, que los colores se respondan, y es en esta espontaneidad donde se construye el equilibrio.

Otras piezas comienzan con una intención más definida. Sé hacia dónde quiero ir, pero dejo deliberadamente el resultado abierto. El trabajo puede evolucionar, transformarse y, a veces, alejarse de la idea inicial. Considero esta evolución como una riqueza, nunca como una limitación.

Tanto en pintura como en escultura, siempre existe una alternancia entre acción y observación. Trabajo, luego me detengo. Tomo distancia y dejo reposar la obra. A menudo, el toque final se reduce a un detalle casi imperceptible que hace que el conjunto se vuelva coherente y completo.


Una démarche principalmente emocional

Por el momento, mi trabajo no busca transmitir un mensaje político o militante. No descarto esta posibilidad en el futuro, pero no es el núcleo de mi enfoque actual. Lo que más me motiva es el deseo de crear algo sincero y sensible, en un mundo donde cada vez dedicamos menos tiempo a detenernos, mirar y sentir.

Mi enfoque es ante todo emocional. Prefiero evocar una impresión, una sensación inmediata, antes que transmitir un mensaje fijo. Me gusta la idea de que un color, un movimiento o una materia puedan tocar a alguien sin necesidad de explicación, dejando a cada persona la libertad de proyectar su propia sensibilidad.


La obra como huella silenciosa

Por supuesto, la idea de dejar una huella no está ausente. Espero que algunas de mis obras resistan el paso del tiempo, sigan siendo contempladas, vividas e integradas en espacios de vida, independientemente de mi identidad. Encuentro una verdadera satisfacción en la idea de que una obra pueda tocar a alguien, formar parte de su día a día y continuar su propio camino.

Si, con el tiempo, estas obras también se convierten en un testimonio de su época, entonces esto se integra de manera natural en su continuidad.


Pintura contemporánea realizada por Jonathan Pradillon.

Una estética en movimiento

Mi trabajo es mayoritariamente abstracto. Según las series, puede ser más minimalista, a veces geométrico, a veces más libre e instintivo. También abordo ocasionalmente el arte figurativo, siempre de forma interpretada, simplificada e integrada en mi lenguaje abstracto.

No me adscribo voluntariamente a ningún movimiento artístico concreto. Prefiero dejar que mi estética evolucione libremente, sin encerrarla en una etiqueta. Algunas constantes permanecen, el gesto, la materia, la vibración del color, pero están destinadas a transformarse con el tiempo y la experiencia.


Proyectos en curso y perspectivas

Actualmente se están desarrollando varias series, entre ellas Éclat y Fragmentation, dejando espacio a nuevas exploraciones. También trabajo en formatos más grandes, que ofrecen una dimensión más inmersiva, así como en esculturas de proporciones más ambiciosas e integrando técnicas más avanzadas.

El objetivo sigue siendo el mismo: continuar experimentando, evolucionando y no quedar nunca atrapado en una zona de confort, ni para mí ni para el espectador.


Este artículo es una continuación de una entrevista realizada para la plataforma Artmajeur sobre mi trabajo y mi enfoque artístico:https://www.artmajeur.com/fr/magazine/8-rencontres/interview-d-artiste-i-jonathan-pradillon/340129

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